Entrevista a Clement Rosset, filosofo de la alegria
Aquí llega su vinito.
Ah, ahora ya empiezo a ser otra persona..
Quién es usted? Segun he leido, sostiene usted que el yo no existe!
Ese supuesto yo esencial -que restaría despues de despojar las mascaras sociales- no existe: es mera creencia, pura metafísica.
Bajo mi identidad, ¿no hay nada?
Nada. Toda identidad es social y nada más: tu identidad es social o no es. Sostengo lo que ya sugirió Lacan: "El yo extrae toda su sustancia de tú que se la otorga". Punto.
¿No soy mas que mi relación con otros?
Lo ha entendido, bravo. Otra cosa es lo que usted y cada uno crea ser: eso son fantasmas del yo, ilusiones ¡dobles de la realidad!
Que frustre: yo quería dedicame a buscar mi esencia individual intransferible..
Vanidad. Un camambert, si pudiese probar quesos, conocería sus sabores.. pero del suyo nada sabría por mas que se mordiese.
Borges decía: "Soy muchos hombres"
Buen ejemplo de personalidad inexistente. Minuto a minuto podemos ser diferentes.
¿Que idea filosófica fue la que primero le confirmó a usted?
Leí de muy joven los pesimistas fragmentos amorosos de Schopenhauer ¡y entendí que todo estaba peridido! No he cambiado de parecer.
¿Por qué, hombre?
Entendí que el ser humano no es todo lo bondadoso que Rosseau supone.
¿ Alguna otra idea fundamental?
Si, esta de Pascal: "Moriremos solos"
Pese a todo esto, le veo a usted alegre.
Con Nietzsche aprendí la aprobación incondicional de la vida ¡Que regocijo conocer la tragedia de que no hay mas mundo que este mundo sin historia! Y me repito con gozo aquel epitafio de Martinus von Biberach: "Vengo de no se dónde. Soy no sé quién. Muero no sé cuándo. Voy no sé dónde.. Me asombro de estar tan alegre!"
¡Espléndido! Así la pregunta que toca ahora es, ¿de dónde mana la alegría?
La alegría nace del ser, de lo que es, de lo real, y es activa. La tristeza nace del deseo, de lo que no es, de lo irreal, y es pasiva.
Aclare.
La visión trágica de lo real es lucidez: es la visión que constata que nuestra vida resiste ¡pese a las infinitas razones para hallarla ridícula, miserable o absurda! He aquí la alegría. Vivir es, en si mismo, alegría.
Dijo nuestro Llull: "Puesto que existimos, ¡alegrémonos!", ¿es eso?
El deseo es penoso y su realización aún mas penosa. Es ilusión. La desilusión en cambio engendra serenidad. Saber esto posibilita la sabiduria de la alegría: ¡alegrémonos ya que lo peor es inevitable!
Ya le llaman el filósofo de la alegría,
Denomino "fuerza mayor" a esta alegría sin miedo ni esperanza, sin objetivo ni motivo, que aprueba la existencia en su integridad ¡por trágica que sea! Esta alegría es su propia causa y su fin, es ¡la fuerza mayor!
¿Indeformable, inoxidable, indemne?
Offenbach se maravilló: "A veces me pregunto como hizo Dios para darme tanta alegría"
Digame que entiende usted por Dios.
Demasiado temprano y poco vino para entrar en esto. Cito a Hume: "Tan pretencioso es afirmar que existe Dios como afirmar que no existe Dios". Me es indiferente!
Algo que si duda existe es la depresión, no? he leido que usted la ha padecido.
Fue como pillar una pulmonía. Me atacó como un relámpago. De pronto todo parece fuera de lugar: desde el gesto mas anodino al mas agradable, todo se empapa de desinteres y disgusto. ¡Levantarme para ir a orinar al bañio era como subir al Everest!
¡El filósofo de la alegría, deprimido!
Todo intento de localizar la naturaleza de esto es extravío. Es preferible localizar el fármaco que te saque del pozo. Mire, en este potecito llevo mi pastilla ¡por si acaso! y como venía aqui dos días, he metido dos.
Que aprendió de tan negra vivencia?
Antes tomaba las depresiones de los demás por males imaginarios, de gente flaca de ánimo: no creía que fuesen algo que no pudiera solucionar una copita de jerez.. No: es una enfermedad. Una patología mental.. como la que padecía mi hermano mayor, paranoico. ¡No se si aquello me hizo filósofo, pero siq ue me hizo mas loco!
¿Qué le pasaba a su hermano?
De niños, cada noche, en nuestro dormitorio, mi hermano me relataba su versión de los hechos del día, del todo delirante: un lápiz azul decía que era rojo. Yo le contrariaba, claro, y entonces me pegaba. Aprendí a corroborarle, ¡y no es nada fácil para un niño subvertir sus propias percepciones!
¿y como se yo que ahora mismo mi vida no es delirante, que no estoy loco?
....
¿por qué me mira así..??

